La Coctelera

VEJARA

MÚSICA CON SENTIDO Y RAZÓN. PROXIMOS CONCIERTOS, AUDIOS, VIDEOS, FOTOS, CRONICAS, CONTACTANOS: vejara@yahoo.com

11 Abril 2007

Vejara, raíz folclórica con todas las libertades del mundo, CULTRUN ES ROCK

Les gusta la música latinoamericana, pero no tocan charangos ni quenas: sólo guitarra, bajo y batería. Como el rock. Este trío suma doce años de vida, está terminando su cuarto disco y plantea: "Vejara crea una confusión total. ¿Esto es rock, es folclor, qué es?". Y luego define: "Hay que tener más cojones ahora que antes para hacer música de raíz folclórica latinoamericana con contenido social".

Publicado en MUS.CL David Ponce | fotos: Iván Soca, Carla Miranda y Juan Miguel Morales.

–A los músicos de la Nueva Canción Chilena les faltó acercarse más a las generaciones que venían después y que aprendieron de ellos –dice Osvaldo Torres esta noche del 24 de marzo de 2007 en el escenario del Bandolero, uno de los lugares santiaguinos para la música de raíz folclórica. Y la afirmación se dice de corrido pero requiere la experiencia de un hombre como Torres, que tocó en los primeros Illapu a comienzos de los '70, fue parte del Canto Nuevo, salió al exilio y sigue activo hasta hoy. Y justo hoy presenta, a pesar de su frase, a un grupo que representa la continuación de esa Nueva Canción Chilena de los años '60.
Ese grupo es Vejara. Y viene a dar la razón a Torres, porque tiene un nombre que es clara cita a Víctor Jara y al mismo tiempo sale a tocar en un idioma propio y distinto.
–Hemos logrado que vengan y que estén aquí con nosotros un trío de jóvenes que hacen rock desde la canción folclórica del sur de América: el trío Vejara –es lo que define a propósito de ese mismo sonido, pero seis años antes, el trovador cubano Vicente Feliú, tal como se oye en la presentación en vivo del segundo disco de Vejara: es 20 de marzo de 2001 y así empieza la actuación del grupo en el célebre centro cultural isleño Casa de las Américas. Rock y canción folclórica. Esos son los ingredientes que Javier Guíñez (voz y bajo) y los hermanos Luis Barrueto (batería y percusión) y Mauricio Barrueto (guitarras), de 32, 31 y 33 años –en ese orden en la foto– han sumado en sus doce años de música y han llevado a Cuba, España o Francia tal como al barrio Brasil, donde el grupo acaba de tocar con Osvaldo Torres.
–Cuando fundamos el grupo quisimos jugar con eso. No se había apostado a hacer un trío de folclor y rock. Y eso es lo que crea el Vejara: una confusión total. ¿Esto es rock, es folclor, qué es? –pregunta Javier Guíñez, músico de tez morena y sonrisa frecuente, en el mismo barrio, en uno de los espacios con aire a peña del Café Brasil, mientras de fondo se oye una banda sonora que pasa desde "Luchín", de Víctor Jara, al trovador español Ismael Serrano, y desde ahí a "Mujeres". Pero no la de Arjona, sino la de Silvio Rodríguez.


Vejara empezó a tocar hace trece años, en 1994, y tiene tres discos a la fecha: Cadenas tricolores (1998, Fondart), Vejara en Casa (2002, Chileradio) y Caravana cultural (2004, autoedición), los dos últimos grabados en vivo. En 2001 tocaron en La Habana y en 2003 en Barcelona (en la foto), París, Estocolmo y Oslo, pero en 2007 están más concentrados en su futuro disco.
–Somos una banda de rock en el fondo, por la formación, pero el disco es para cerrar este ciclo acústico, que se hizo naturalmente, por nuestra amistad con la gente de la trova. Cuando viajamos a Cuba, por ejemplo, el (trovador) Santiago Feliú, el Vicente (Feliú), nos invitaban a tocar, igual que el (cantautor chileno) Pancho Villa que nos invitaba al teatro Cariola –dice el cantante, cuyo trío lleva un año tocando desenchufado.
Porque el requisito era siempre el mismo, explica: "Oye, pero ¿pueden venir acústicos?", dice. "Y nos sentíamos re cómodos, porque los cabros chicos ahora puede ser que partan al tiro con una guitarra eléctrica, pero nosotros aprendimos con su guitarra española primero. Y es mucho más cómodo. La banda de rock es un atado moverla y es cansador si no tienes una buena producción. Esto acústico era juntarse no más y tocar".
–¿Van a echar de menos eso cuando empiecen a tocar rock de nuevo?
–Sí. Y lo otro es que la mayoría de los lugares donde tocamos, incluyendo este local, son chicos, entonces es mucho más cómodo. Nosotros nunca, la verdad, nos hemos inscrito en el circuito del rock. Siempre hemos mantenido tocar en lugares de música latinoamericana, por una cosa de estilo y, se puede decir, de preferencia ideológica. De hecho es loco que el Vejara tenga afinidad por la trova cuando es un grupo de rock.

–¿Y no hay más grupos de rock en ese circuito?
–No. Es que hay una razón social y media política: por muchos años el rock estaba ligado a la cosa pro yanqui. Entonces estaba desconectado del movimiento de raíz folclórica.
–¿Y cómo fue empezar a tocar rock frente a esa idea, fue un choque?
–Claro que fue. De hecho en la primera etapa, como era un grupo desconocido, tocábamos con grupos punky y después íbamos a tocar a peñas –recuerda. Y también estaba en juego la formación del trío. Los hermanos Barrueto estudiaron percusión y guitarra en la Universidad de Chile, los tres siguieron en composición y arreglos en la Escuela Moderna y todos provienen del Liceo Experimental Artístico de la Universidad de Chile.
Fue de hecho en el liceo, en Lourdes con Mapocho, donde Vejara debutó en 1994 para seguir luego en lugares como La Picá e On Chito y foguear sus primeras composiciones, entre lo indigenista, lo caribeño, lo metalero y lo gritado: "Pedro de Valdivia", con versos como "Qué bonito Pedrito / y la lengua romance / para pasar el frío / las rukas cómo arden" y una versión distorsionada de "Arriba quemando el sol", de Violeta Parra.
–Todavía no nos definíamos tanto en la línea folclórica. Sabíamos lo que queríamos, pero estábamos buscando la manera de hacerlo, y sonaba mucho más rudo todo. Pero metido con la cosa mapuche. Teníamos unas cuecas medias funkeras, incluso, algo que después solo fue desechándose. Entonces definimos cuál iba a ser el estilo del grupo: raíz folclórica mezclado con rock, pero con todas las libertades del mundo.
–¿Y el estigma pro yanqui del que hablabas no los afectó?
–No, yo diría que eso fue antes del Vejara. Con el Vejara se arregló un poco la cosa.
–¿Cómo ha sido tocar en los mismo lugares con trovadores? ¿Igual te debe gustar Silvio Rodríguez?
–No… no estoy ni ahí con el Silvio Rodríguez –sonríe–. No es nada personal, obviamente marcó toda una época, también lo escuché y aprendí a tocar guitarra con un poco de Silvio. Pero ahora no. Prefiero a Vicente y Santiago Feliú, y me gusta más Charly García como trovador. En una época sentía que era heredero de los trovadores, pero en un momento me di cuenta de que respondía a mis propias vivencias.


–¿Cuáles son las raíces rockeras del grupo?
–Mis compañeros, los Barrueto, desde chicos se criaron con la guitarra eléctrica, batería, les gustaban los Beatles y la música progresiva: Yes, Rush, ese tipo de cosas. Y en el fondo del Vejara yo soy el de la raíz folclórica. Empecé con los típicos músicos que tú escuchabas como resistencia: Víctor Jara, Violeta Parra, el Quila (payún), los Inti (Illimani)…
–Ya era dictadura entonces…
–Claro. Yo nací en el año 74. Así que toda mi crianza es en dictadura, y empecé con esa preferencia al tiro. Aprendí a tocar guitarra, charango, quena. La primera quena que toqué era una que estaba pegada en la muralla de mi casa, el típico adorno. Y después por cosas económicas, porque la familia mía es humilde, yo quería un saxofón, me acuerdo, cuando era chico. Un saxofón todavía es caro. En cambio una quena, un charango, eran cosas que podían regalarte. Entonces también me fui adaptando a lo que había en la casa.


–¿Y el gusto por el folclor?
–Dentro de su onda política esos grupos hacían harto rescate folclórico. Y empecé a darme cuenta de cómo la música era representativa de lugares geográficos, y a meterme en cosas más tradicionales, especialmente con la música nortina, la música andina. Que también está relacionado con la historia de mi familia –dice: Javier Guíñez nació en Quillota, hijo de un padre de Coyhaique y de una madre ariqueña.
–De chico me di cuenta yo de dónde era, dónde estaba y por qué era. No viví una fantasía medio loca. Mi abuelo hablaba un poco de quechua y aymara. Y el primer lugar que quise conocer fue Arica, voy cada vez que puedo, atravieso a Bolivia, voy al altiplano. Entonces en el grupo yo era el músico latinoamericano y los Barrueto obviamente también conocían al Inti o al Quila, porque somos de la misma generación. Y en esa época o eras de ese lado o no había nada que decir.

–¿El grupo desarrolló también una conciencia política de izquierda? ¿Cómo se dio ir a tocar a la Casa de las Américas, por ejemplo?
–Es que la música de raíz folclórica tiene que ver con la temática que reivindica lo social o denuncia lo que pasa en América, o es indigenista o apoya a las minorías. Es música de izquierda si tú quieres. La unión va sola. Nosotros no inventamos la izquierda ni este tipo de música. Son cosas que existen y la relación fue natural. Los primeros que gustaron (del grupo) obviamente eran gente que atendía a esas mismas temáticas, a lo que pasaba con los indígenas. Es la inquietud de ellos y nosotros encantados de que nos busquen.
Así como Vejara ha compartido escenarios en estos años con trovadores y grupos rockeros y de fusión latina como Sandino Rockers, Zumaya, Solteronas en Escabeche, Huechunche, Maleza o Escaramuza, también tienen en su registro actos como el cierre de un congreso latinoamericano del Partido Comunista, celebrado el año pasado en el mismo Día de la Música, donde coincidieron con Inti-Illimani.
–¿Lo que no quiere decir que sean militantes o que lo hayan sido?
No somos militantes de ningun partido. Pero somos progresistas y latinoamericanos, entonces todas las reivindicaciones nos conectan con ellos, con lo que pasa en Venezuela, en Cuba, con los amigos del movimiento de izquierda en Buenos Aires. Hay que tener más cojones ahora para hacer música de raíz folclórica latinoamericana con contenido social. Es la cofradía que nos acoge. Son trovadores que nos conocen y gustan harto del Vejara. Somos (piensa) el grupo como fetiche que no sabe de dónde es.
La actuación del trío en Cuba en 2001 es el mayor hito del grupo a la fecha. "Casa de las Américas es un lugar notable para la cultura latinoamericana. Cualquier artista importante que visite Cuba da un concierto en la Casa de las Américas. Y éste fue el primer grupo rockero. Y yo creo que el último", sonríe Javier Guíñez. "Pero escucharon, y Vicente Feliú hizo la presentación. Y sigue siendo la tocata más importante que hemos hecho".
Dos años más tarde los destinos fueron Barcelona, donde en 2003 actuaron en el galpón de Cocheras de Sanz y en la carnavalesca Fiesta de la Merced, y París, donde se encontraron con Osvaldo Torres y tocaron con él en un festival de cine de la norteña ciudad de Nantes. De ese viaje el cantante conserva un ajayu, instrumento intermedio entre charango y guitarra, que fabricó y le regaló el propio Torres.

Desde el año pasado Javier Guíñez trabaja en paralelo entre Vejara y su primer disco propio, El eje del mal (2006), donde junta trova, folclor y samples digitales grabados por él mismo en festividades religiosas en Puno o Ayquina con un fragmento del último discurso del Presidente Allende. Que no es el de las grandes alamedas.
–Dice "Quiero que recuerden la lección: el capital foráneo, el imperialismo, creó el clima para que las fuerzas armadas rompieran su tradición" –cita–. Más allá del evento interno (del golpe militar de 1973) hubo toda una parafernalia externa, y yo soy bien antiyanqui.
–Eres antiyanqui y tocas en un grupo de rock. ¿Ya no es contradictorio eso?
–Es que si analizas bien al Vejara, la sonoridad es rock –recalca–. Pero nosotros no somos una estética rockera, de imagen ni de nada. Como músicos entendemos la instrumentación, la organología, que se llama: cierto instrumento produce cierto efecto. La guitarra eléctrica es un invento fantástico, tiene una potencia… yo uso un computador, hay que saber ocupar la tecnología. No hay contradicción en eso. El rock no es una invención: el rock es una especie de actitud también, pero no autodestructiva, sino de potencia, de fuerza. Un cultrún de una machi: eso para mí es rock también. Tiene peso. Tiene más peso que un grupo que se crea metalero.

servido por vejara 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

sara

sara dijo

jilosonsita mdgdg tdeyofeudn 7ydrdsay8rew9fry utryitw89rtkt098te+'90trjti8r0rtpeitt+9iuit+t'ihrt`yu+dfuh
utr0ihirtutfiouy itn ugryugu8tyiytn nter gi5t4ut8t f85eng690t4g
uhrewuitrg g8r vrew`t4894nj gt95 g895 gtj uyeeyrsi ku4 wf ,kfdx
ulo pñ-ihtegrfdsxad kjwihugftrd3w´ñlkjhg3

18 Mayo 2007 | 02:18 PM

Escribe tu comentario


Fotos

vejara todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?